Crónica de la ‘Interactius Winter Fest’

Todo estaba bajo secreto de sumario: Interactius no nos iba a ofrecer este año una cena de empresa a los empleados

Ruben Mir Ruben Mir

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Comunicació

winterfest

23 de diciembre de 2016, último día laboral en Interactius previo a las vacaciones de Navidad. ¿Dónde está nuestra cena de empresa, que no la veo en el calendario? Nos la disteis el año pasado, éste -que somos muchos más- ¡no esperamos menos!

‘Interactius Winter Fest': cómo empezó todo

Esta historia se remonta algún tiempo atrás del 23 de diciembre, exactamente el 18 de Noviembre de 2016. Nuestro COO, Carlos Ruiz, sembró la intriga entre todo el equipo de Interactius con un correo electrónico inesperado, al más puro estilo teaser publicitario:

Hola compañeros,

Un año más se acerca la Navidad y un año más queremos celebrarlo todos juntos. La familia ha crecido notablemente y hemos decidido hacer una cosa un poco diferente.

No puedo decir más, excepto que os guardéis la fecha del 23 de Diciembre. Es un viernes y es laboral, así que no hay excusa. ;)

Sólo os pedimos que no organicéis ninguna reunión a lo largo de ese día y que, sobre todo, tenéis que venir puntuales a las 8.00h. de la mañana a la oficina (Sí, 8.00 am).

Cualquier duda o pregunta, os aguantáis.

Gracias a todos,

Un abrazo.

Captura de pantalla 2017-01-20 a las 12.48.38

¡Vaya, cuánto misterio! Naturalmente, durante los días venideros torturamos a Carlos avasallándolo a preguntas.

  • “¿De qué va todo esto?”
  • “¿Tenemos que llevar ropa especial?”
  • “Supongo que habrá bebida como en toda cena de empresa, ¿no?”

Fueron algunas de las consultas lógicas que le transmitimos. Pero Carlos resistió. Contra viento y marea. Nadie supo nada hasta el 23 diciembre, o eso pensábamos todos. En realidad hubo alguien del equipo que descubrió el secreto, no lo pudo evitar, es UX Researcher (*spoiler: el primer intruso está marcado con asterisco dentro del texto). Y otro colaboró secretamente en la organización del evento (**pues éste tiene dos). Así que sí, 2 personas supieron lo que se devenía, pero eso te lo contaré luego.

Ya no me acordaba, ¡pero estoy invitado!

Había pasado casi un mes desde ese email. Oh Diciembre maldito, sudando código nos dejaste, sin aliento, cerrando cientos y cientos de proyectos. Probablemente exagero, pero el ritmo frenético del día a día en esta oficina despista a cualquiera. (O, tal vez, todo formaba parte de un plan maquiavélico de Carlos, harto ya de tanta pregunta).

¿Dónde está la meta? ¿Dónde está el 23 de diciembre, que no llega? Una convocatoria a través de Google Calendar de nuestro CEO, Josep Maria Blanco, lo desveló: ya teníamos el día reservado para la “Interactius Winter Fest“.

Por fin revelaríamos ese secreto guardado bajo llave, al fin una respuesta a esta exagerada expectación.

Vale, tal vez el título nos daba alguna pista. Todo apuntaba a que valdría la pena madrugar el último día. ¡Quién nos lo iba a decir!

 

convocatoriaConvocatoria para la “Interactius Winter Fest”

8 am: todo el equipo en la oficina

Uno a uno, llegamos -casi- todos puntuales a la cita. Y desde ese primer momento de pequeño -pero controlado- nerviosismo, empezaron las sorpresas en modo bidireccional: Josep y Carlos nos regalaron una camiseta a cada uno con el logo de Interactius, nosotros respondimos -¿sorprendentemente?- con una botella de vino y un llavero/logo a cada uno. Desde luego, desde fuera podría decirse que festejábamos con júbilo el espíritu corporativo. ¡Pero qué ilusión nos hacía!

Interacteam
El Interacteam al completo (De izquierda a derecha, y de arriba a abajo: Jarque, Tomàs, Aleix, Marcelo, Carlos, Masnou; Josep Maria, Albert, Laura, Álex, Ruben; Gerard, Maria y Alba) estrenando camiseta el día de la “Interactius Winter Fest” (y todavía no eran ni las 9am)

9 am: Comienza la aventura

Una minibús pasó a recogernos delante de la oficina a las 9 am.

  • “¡Ladies and Gentleman! ¿Están preparados para la aventura?”
  • ¡Sí! ¿Pero adónde vamos?
  • Si vamos hacia el sur… ¡a Port Aventura!
  • No…
  • ¡A Sitges!
  • No… dejadlo ya, pronto lo sabréis…
  • ¡A tomar vino!

El minibús se dirigía hacia rutas salvajes del Alto Penedés. Nos habíamos adentrado en carreteras secundarias circundadas por campos y campos repletos de esa maravillosa planta llamada vid. Y por supuesto, llegados a este punto sólo podíamos presagiar un único destino.

¡STOP!

El minibús frenó -“Pasajeros, bájense”- y nos dejó enfrente de un letrero que manifestaba: ‘Albet y Noya, Pioneros en Viñas y Vinos Ecológicos‘.

10.30 am: Team Building y Vino Ecológico en Albet i Noya

Dos personas muy amables nos dieron la bienvenida.

  • ¡Hola Interactius! Somos Elisa y Toni. ¿Sabéis a qué habéis venido?
  • ¡A tomar vino!
  • Bueno… sí. Eso después. Pero primero, ¡dejadnos que os contemos!
  • ¿Y el vino?
  • Luego…

Así fue cómo los inquietos muchachos y muchachas de Interactius atendimos a una propuesta: vamos a jugar. El objetivo: Team Building.

El team building…¡Ah! Esos anglicismos norteamericanos que acogemos sin pensar las nuevas agencias digitales adentradas en el espíritu corporativista. Pues qué quieres que te diga, ¡nos lo pasamos estupendamente, oye!

Todo empezó separándonos en dos equipos, que designaron Elisa y Toni (¿Eligieron al azar, o todavía formaba parte del maquiavélico plan de Carlos? Esa lista parecía sospechosa…).

  • Juego 1: “La búsqueda ciega del tesoro”. Todos los integrantes de cada grupo, excepto 2, equipados con una nueva indumentaria distintiva (cuernos de reno y sombreros de Papá Noel, muy navideño todo), se cubrieron los ojos con una cinta y agarraron una cuerda por equipo, que los unía en la búsqueda del tesoro. Las 2 personas de cada equipo que iban con los ojos descubiertos tenían que hacer de guías del grupo, con la condición que uno sólo podía decir “Izquierda” o “Derecha” y el otro “Delante” o “Atrás”. Ganaron los renos (apodados “Los Maravillosos”, viva el ingenio): 3 tesoros a 2.
    • PS. Siempre voy a agradecer la omisión de socorro a mi querido Marcelo, quien no me advirtió que estaba a punto de… comerme una puerta.
    • PS2. A ingenio tampoco ganaban los Papá Noeles, autonombrados “Caparrons”.
  • Juego 2: “Equilibrio de grupo sobre balanza de madera”. Pues lo dice todo el título: un tronco, una piedra, a subir todos y… ¡a mantenerse arriba! Esta prueba se la llevaron los fabulosos “Caparrons”. ¡Toma ya! 1 a 1. En efecto, éste era mi equipo.
  • Juego 3: “Edificios de cartón, para pelearse un montón”. Probablemente jamás se use este nombre, pero menuda guerra -dialéctica- tuvimos los dos grupos al finalizar la prueba de desempate. Amontonar cajas de distinto tamaño y puntaje no podía dar más juego: ingeniería viene de ingenio, y “Los Maravillosos” se apuntaron el último tanto violando una norma: pusieron una caja dentro de otra.
    • Aunque ellos piensen lo contrario.
    • Seguimos siendo amigos.
  • Juego 4: “¡Todos somos un equipo!”. Adiós grupos, hola reto común: todos juntos teníamos que dar con la solución para hacer un puente con las cajas que pasara sobre una mesa, sin tocarla. Y por supuesto, en este momento brilló nuestra creatividad, comunicación, coordinación… ¿O tal vez no? Este punto no lo recuerdo bien…

Al despedirse Elisa y Toni, alguien de Interactius les comentó:

  • Yo ya sabía que haríamos algo con vosotros.*

*¡Premio! Efectivamente, el primer intruso que descubrió el plan antes de materializarse fue… ¡Albert Viñas! No hay dato que se le escape a nuestro UX Manager…

Y así terminamos esta fantástica sesión de team building repleta de actividades de lo más divertidas. Días después, Elisa y Toni nos mandaron este vídeo de recuerdo. ¡Muchas gracias!

1 pm: Me gusta el juego… y el vino

 

 

Vino
Catando el vino (De izquierda a derecha: Ruben, Carlos, Albert, Laura y Jarque)

Tras la despedida de Elisa y Toni, llegó el turno de Anna, nuestra guía por las bellas tierras de la vendimia y la bodega que conforman el ecosistema de Albet y Noya. En primer lugar nos invitó a mirar, acostumbrando “nuestros ojos a sus atardeceres rojos”, relatando cual trovadora la curiosa historia de la vid que teníamos delante: los inicios de un intrépido Josep Maria Albet i Noya, al que se le ocurrió introducir en España el cultivo ecológico de los viñedos. El recorrido de la visita seguiría el mismo transcurso que el de la uva: del campo a la prensa, de la prensa a la bodega, de la bodega al embotellado, y del embotellado a la casa. Estábamos invitados a catar.

Y del más experto al más ignorante, como es mi caso, disfrutamos aprendiendo con Anna el hermoso arte de catar. Aunque algunos catamos demasiado. El primer objetivo de la hipotética cena tradicional de empresa ya estaba solventado.

Tras la explicación, adquirimos algunas botellas de su amplia variedad de vinos y nos despedimos: “Nos ha encantado, hasta pronto“.

3 pm: Comemos, bebemos y jugamos, luego insistimos

Nuestra limusina particular en forma de minibús nos esperaba en la puerta.

  • ¿Volvemos a casa, tan pronto?
  • No… dejadlo ya, pronto lo sabréis…
  • ¡A tomar vino!

Qué ganas teníamos de beber tras calentar el gaznate, pero más ganas teníamos todavía de comer, y así fue que no nos desplazamos muy lejos: teníamos reserva en el restaurante ‘Cal Pere del Maset‘. ¡Y qué decir! La verdad es que fue una sorpresa en todos los sentidos, y para todos los sentidos: la degustación de un menú surtido de delicatessen para el paladar, combinado con una amplia variedad de vinos de la zona. La cata de las catas: ¡Chapeau!

Por supuesto, el progreso del efecto etílico en nuestro ambiente hizo que todo fluyera con tremenda naturalidad: no pudieron faltar los discursos protocolarios de sobremesa. La ruleta rusa del brindis condujo a un servidor a golpear con suma imprecisión una copa de vidrio -la de Alba estaba ya inutilizable- para introducir los emotivos pregones de la tarde: Josep Maria y Carlos se entregaron con sus palabras hasta el punto de hacer saltar alguna lagrimilla. Aunque no recuerdo bien si era por llanto o por carcajada.

Tras terminar la última miga del último plato, llegó el turno de los licores y… ¡oh! ¡espera! ¡Todavía había más sorpresas! La traca final de la “Interactius Winter Fest” arrancaba con un juego: ¡El Pictionary de Interactius! ¿Que qué es eso? Pues Design Thinking en estado puro, un pasatiempo creado por el colaborador secreto del evento**. Las bases del concurso consistían en:

  • Equipos de 3 personas
  • 30 segundos por dibujo
  • Rotativamente, 1 integrante de cada equipo dibuja y el resto del equipo trata de acertar
  • El equipo ganador realiza 1 final individual
  • Cada finalista se lleva un premio: 1º, 2º y 3º

Maria-Pictionary
María, dibujando en la pizarra del Pictionary

Así fue que, tras muchas rondas en las que lo pasamos muy mal (Maria lo demuestra aquí arriba), surgieron los ganadores del Pictionary de Interactius, por el siguiente orden: Tomàs (¡Menudo inicio en Interactius!), Àlex Prieto (“Quien reparte se lleva la mejor parte”**) y Àlex Masnou (Lo acorralaron, doy fe).

**¡Eureka! Como no podía ser de otra manera, ¿qué colaborador secreto estaba detrás de todo esto? Pues el gran Álex Prieto, nuestro Director de Arte, el MacGyver de Interactius.

El minibús esperaba en la puerta, el conductor empezaba a odiarnos por olvidarnos de la rigurosa puntualidad británica (¿dónde estábamos?), y todavía quedaba un detalle final: tampoco podía ausentarse el tradicional lote de Navidad, una caja de productos artesanos con una tarjeta colgando de ella. ¿Y qué había en esa tarjeta? Pues una frase dedicada a cada uno. Hasta en eso le pusieron cariño. No sé cómo se lo montarán el año que viene, cuando seamos más de 500 empleados (es un valor aproximado, tal vez seamos más).

Sea como sea, agarramos ese carruaje dirección Barcelona. Sí, amigo: volvíamos repletos y saciados de manjares, vinos y diversión. Barcelona, allá vamos.

7 pm: Volvemos a Barcelona, pero todavía había más

Ebrios patanes” de Interactius, me dirijo a ustedes para reclamarles una indemnización por daños y perjuicios durante el trayecto Sant Pau d’Ordal-Barcelona, a día 23 de diciembre de 2016, en el que me reventaron los tímpanos y sufrí daños psicológicos irreparables.

Firmado,

El conductor del minibús

El problema fue descubrir el micro. Efectivamente, el minibús iba equipado con un micro. Pese a que, a fin de cuentas, todo esto no se trate más que de una falsa denuncia, puedo asegurarte que podría haber ocurrido. Perfectamente. Con todas las de la ley. Menos mal que el conductor era tremendamente majo (y paciente). Muchas gracias desde aquí también.

Litros de alcohol corrían por nuestras venas en ese transbordador espacial, y al añadir la “variable micro”, el jolgorio interactivo creció exponencialmente: uno a uno desfilamos todos por el escenario improvisado, haciendo gala ante la grada de nuestras impactantes dotes comunicativas. La verdad es que resultó emocionante. Abrimos en canal nuestros sentimientos para profesarnos lo mucho que nos queremos y pronosticar el mejor de los tiempos venideros. Dicen que “los niños y los borrachos siempre dicen la verdad”, y creo que aquí pecamos todos de ambos casos. Memorable.

¡STOP!

Llegamos a la oficina y descargamos regalos y lotes, nos acicalamos como es debido -creo recordar- y salimos a las calles de la gran ciudad. La cena fue en un sitio cualquiera, pero qué importaba: terminaba de la mejor manera posible un día que ninguno de nosotros va a olvidar.

Tots-vi
Todo el equipo de Interactius, en la bodega de Albet i Noya

¡Hasta el año que viene!

De parte de todo el equipo de Interactius, muchas gracias a Josep y a Carlos por este maquiavélico plan en forma de regalo navideño. A ver qué se os ocurre el año que viene: ¡habéis dejado el listón muy alto!

 

Y así despide esta crónica hiperbólica el mordaz capataz que sentencia el recuerdo de este evento: ¡Viva la Interactius Winter Fest!

Ruben Mir Ruben Mir

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