Entevistamos a Antonio Díaz Cueto sobre cómo la IA está transformando el diseño, qué habilidades marcarán la diferencia y cómo prepararse para esta nueva era de
Hemos tenido la oportunidad de conversar con Antonio Díaz Cueto, Product Designer, mentor de diseñadores en transición hacia la era de la inteligencia artificial y fundador de Design Shapers, una de las comunidades de diseño e IA en español con mayor proyección. Antonio lleva tiempo ayudando a profesionales del diseño a repensar su rol, actualizar sus capacidades y entender qué significa diseñar en un contexto donde la IA ya no es promesa, sino parte del presente.
En esta charla hablamos de un tema que atraviesa hoy a cualquier Product Designer, Product Manager, UX Lead o Innovation Lead: cómo está cambiando realmente el diseño con la IA en el Diseño UX y Producto. No desde el hype, sino desde la práctica. Hablamos de valor, de habilidades, de portafolios, de adopción real, de vibe coding, de agentes y del tipo de diseñador que las compañías van a necesitar a partir de ahora.
Ya no basta con ejecutar: el diseñador tiene que volver a aportar valor real
Uno de los puntos más potentes de la conversación fue esta idea: la IA no ha creado de cero el cambio, pero sí ha acelerado una transformación que ya venía gestándose.
Antonio lo explica con claridad cuando dice: “lo que ha ocurrido con la IA es que ha acelerado lo que ya venía pasando”. Y añade una reflexión incómoda, pero muy necesaria: “si tu profesión empieza a ser tan simple como reproducir metodologías que funcionan, sistemas que funcionan, procesos que funcionan, tú mismo estás ya sustituyéndote”.
La conversación nos lleva a una idea central: el diseñador que solo ejecuta pantallas, sigue instrucciones y opera dentro de un proceso totalmente sistematizado tiene hoy mucho menos espacio para diferenciarse. Frente a eso, Antonio propone volver al origen del diseño: entender a las personas, crear soluciones con sentido, construir experiencias memorables y aportar criterio. También lo resume de forma muy directa: “ya toca justificar tu valor, porque si tú no lo tienes claro y simplemente esperas a recibir órdenes, quien cumple muy bien las órdenes es la IA”.
Qué aprendizaje nos llevamos
La IA no elimina la necesidad del diseño; elimina, sobre todo, el valor del diseño cuando este se vuelve puramente mecánico. Lo que gana peso ahora es el criterio, la sensibilidad, la capacidad estratégica y la comprensión profunda del contexto.
El nuevo diferencial: gusto, estrategia y capacidad de construir
Antonio plantea que el nuevo valor del diseñador ya no está solo en dominar herramientas, sino en desarrollar una combinación más difícil de replicar: gusto, visión estratégica y capacidad de construir.
Una de sus frases más reveladoras fue: “vamos a recuperar el taste, vamos a recuperar ser una persona que entiende bien, tal vez la estrategia de la empresa de producto”. Y remata con otra idea muy potente: “vamos a ser alguien que sabe construir, no que sabe llevar más allá el diseño”.
Aquí hay una alerta importante para quienes trabajan en producto: si un PM o un developer siente que una funcionalidad ya está suficientemente resuelta con patrones existentes y que el output del diseñador no añade una capa adicional de valor, el rol se debilita. En cambio, cuando el diseñador ayuda a detectar problemas no evidentes, a crear una experiencia diferencial y a alinear la solución con la estrategia, su papel se vuelve más relevante que nunca.
Qué aprendizaje nos llevamos
En esta nueva etapa, diseñar bien ya no significa solo “hacer interfaces correctas”. Significa aportar una mirada que conecte negocio, experiencia y ejecución.
De usar IA de forma puntual a pensar en workflows, agentes y automatización
Otro bloque muy interesante fue el framework de los 7 niveles de adopción de IA en diseño que Antonio ha compartido con su comunidad. Según explica, hace unos meses la mayoría de diseñadores estaba en un nivel más exploratorio, pero el ritmo de cambio se ha acelerado mucho. Hoy, en su percepción, gran parte de los profesionales ya se mueve en un nivel más integrado, donde la IA empieza a formar parte natural del proceso.
Antonio comenta: “yo creo que a día de hoy la mayoría empieza a estar en el nivel 4 como un estándar”, refiriéndose al diseñador que ya ha integrado la IA en su proceso habitual. Pero lo más interesante viene después, cuando describe hacia dónde cree que vamos: “el next level es ese diseñador orquestador que empieza ya a pensar en workflows… cómo sistematizo cosas, cómo automatizo esto, qué workflow tengo yo y cómo puedo crear agentes”.
También lo aterriza como una habilidad concreta: “empezaría a ser cada vez más imprescindible que pienses qué cosas de tu proceso puedes automatizarlas”.
Qué aprendizaje nos llevamos
El futuro no pasa solo por usar herramientas de IA. Pasa por aprender a rediseñar nuestra forma de trabajar: menos tareas repetitivas, más pensamiento sobre procesos, automatización y toma de decisiones de mayor valor.
¿Ha muerto el proceso de diseño? No, pero sí se ha acelerado
Durante la charla apareció una de esas preguntas que están en el aire: si con la IA el proceso de diseño tradicional ha muerto o está dejando de tener sentido.
Antonio aquí fue muy matizado. No compra los discursos que dicen que ya no hace falta entender a las personas o hacer research con rigor. Pero sí reconoce algo muy importante: el ritmo del diseño ha cambiado.
Lo dijo así: “si entendemos que el proceso de diseño lo que te permite es entender un problema o definir un problema y luego proponer soluciones, validarlas e ir iterando, es cierto que ese bucle de iteración se ha acelerado”. Y más adelante añade: “los fundamentos de entender un problema, proponer soluciones y validarlos, yo creo que eso no cambia; vamos más rápido”.
Esta distinción es clave. No se trata de abandonar los fundamentos. Se trata de reconocer que ahora podemos explorar, prototipar, contrastar y aprender a una velocidad muy superior.
Qué aprendizaje nos llevamos
No estamos ante la muerte del diseño, sino ante una compresión radical de sus ciclos. La pregunta ya no es si hacer research o validar, sino cómo hacerlo mejor y más rápido sin perder profundidad.
Lo que dicen los diseñadores: adopción total, mucho FOMO y dudas sobre el empleo
Uno de los momentos más valiosos de la entrevista fue cuando Antonio compartió hallazgos de su reporte anual sobre IA en diseño, realizado con 248 diseñadores de 19 países.
Según explica, hay algo que ya parece bastante asentado: “no hay ese debate de la IA sí o IA no”. La conversación ya no está en si usarla o no, sino en cómo integrarla con sentido. También habla de una sensación muy presente en la comunidad: una mezcla de fascinación y presión. En sus palabras, muchas personas viven ese momento con una mezcla de “FOMO”, curiosidad y vértigo ante todo lo que sienten que deberían aprender.
Uno de los hallazgos que más le sorprendió fue que todavía son pocos quienes están programando o usando entornos como Cursor, Claude Code o similares. Lo cuenta así: “eran muy pocos, una minoría absoluta, los que estaban usando IA ya para programar”.
Y el segundo gran dato fue aún más revelador: “la mayoría diseñadores creían que no iba a haber más trabajo de diseño”.
Antonio no da una respuesta cerrada sobre lo que ocurrirá, pero sí abre dos posibles escenarios: uno defensivo, donde las empresas intentan hacer más con menos; y otro ofensivo, donde la productividad adicional impulsa la creación de más productos, más funcionalidades y nuevas necesidades de diseño.
Qué aprendizaje nos llevamos
El sector no está en calma: está en plena reconfiguración. Y cuando hay tanta incertidumbre, la mejor estrategia no es esperar, sino moverse antes que la media.
Vibe Coding: por qué empieza a importar tanto a los diseñadores
Uno de los bloques más prácticos de la charla giró en torno al Vibe Coding y al trabajo en entornos de desarrollo. Antonio lo define de manera muy sencilla: “el vibe coding no es más que generar productos que funcionan sin saber programar”.
Lo interesante no es solo la definición, sino lo que esto desbloquea. Para Antonio, trabajar de esta forma permite validar ideas, comunicar mejor soluciones a negocio y a desarrollo, y sobre todo salir de la zona cómoda de Figma. Porque cuando el diseñador trabaja sobre algo funcional, se enfrenta a restricciones reales, estados, límites técnicos, casos extremos y decisiones de producto más completas.
Hay una frase que resume muy bien este cambio: “te ayuda un poco a crecer como diseñador porque te sales de tu entorno cómodo”. Y otra aún más directa: “no podemos negarnos y ponernos la venda en los ojos con esta nueva realidad”.
También matiza algo importante: no todos los entornos son iguales. En una gran corporación, el vibe coding quizá sirva más para explorar, prototipar y comunicar. En una startup, como freelance o en un contexto más emprendedor, sí puede convertirse en una vía real para lanzar producto.
Qué aprendizaje nos llevamos
No todos los diseñadores tendrán que convertirse en developers. Pero cada vez más diseñadores van a beneficiarse de entender cómo se construye realmente un producto y de acercarse al código sin miedo.
Cómo avanzar cuando tu empresa todavía no te deja experimentar
Una parte especialmente útil de la entrevista fue cuando se abordó un problema muy común: qué hacer si trabajas en un entorno corporativo rígido, con restricciones, sin acceso a ciertas herramientas o con baja tolerancia a la experimentación.
Antonio plantea dos caminos. El primero, aprovechar todo el margen posible dentro de la propia empresa. El segundo, quizá el más honesto, es dedicar tiempo por cuenta propia a construir criterio y práctica real.
Su consejo fue muy claro: “piensa en un problema que te motive un poco, un proyecto que te motive y úsalo para aprender IA”. Y remata con una idea muy poderosa: “ese proyecto que toda la vida hemos pensado ‘debería de haber una aplicación’… bueno, pues ahora esa aplicación puedes hacerla tú”.
Aquí aparece un mensaje que conecta mucho con la realidad de muchos diseñadores: no siempre podremos esperar a que la empresa cree el contexto ideal. A veces, la actualización profesional empieza en un side project, en un experimento personal o en una pequeña iniciativa propia.
Qué aprendizaje nos llevamos
La mejor manera de entender esta nueva etapa no es solo leer sobre ella. Es construir algo, aunque sea pequeño. La práctica ya no es opcional: es parte del aprendizaje.
El portfolio de 2026 ya no puede parecerse al de antes
El portfolio que funcionaba hace unos años ya no basta. Antonio conecta esta idea con todo lo anterior: si el nuevo valor está en construir, validar y demostrar criterio real, entonces el portfolio también debe evolucionar en esa dirección.
La lógica que plantea es muy potente: dejar atrás portfolios llenos de ejercicios genéricos o casos demasiado académicos, y empezar a mostrar proyectos más reales, con más contexto, más decisión y más conexión con problemas concretos. En la conversación previa a este punto, Antonio ya había insistido en que el diseñador del presente necesita justificar mejor su valor, pensar en productos reales y acercarse más a la construcción.
Qué aprendizaje nos llevamos
Hoy un buen portfolio no solo muestra pantallas bonitas. Muestra criterio, enfoque, contexto, decisiones y, cada vez más, capacidad de llevar ideas hacia algo tangible.
Tres insights de la entrevista
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El diseñador que más valor aportará no será el que mejor ejecute tareas repetibles, sino el que mejor combine criterio, estrategia y capacidad de construir.
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La IA no elimina los fundamentos del diseño, pero sí comprime radicalmente los tiempos de exploración, validación e iteración.
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Esperar a que el contexto ideal llegue puede salir caro. Quien quiera seguir creciendo necesita experimentar, aprender y construir desde ya.
Si quieres ver la conversación completa y escuchar todas las reflexiones de Antonio Díaz Cueto en primera persona, puedes verla en nuestro canal de YouTube o en el suyo.


