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Prospectiva Estratégica: De la Incertidumbre a la Acción

Prospectiva Estratégica: De la Incertidumbre a la Acción

Maria
Maria, 12 de marzo de 2026
10 min. lectura
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Como la prospectiva estratégica nos ayuda a anticipar futuros para tomar mejores decisiones en el presente.

Aun a riesgo de decepcionar a quien llegó aquí buscando una bola de cristal, me parece honesto aclararlo desde el principio: esto no va de adivinar el futuro. Va de pensamiento sistémico, narrativas, artefactos y estrategia, y, en mi opinión, de activismo e intención por habitar futuros plausibles y preferibles diseñados desde el presente. Sí, soy una romántica, pero, a fin de cuentas, ¿qué es el presente sino el único lugar desde el que se puede cambiar algo?

Con ánimo de seguir creciendo y compartiendo conocimiento sobre esta disciplina, que cada vez nos ocupa más en Interactius, la semana pasada invitamos a charlar con nosotras a Jorge Camacho, una de esas personas que te hace sentir que anticipar el futuro no es una opción, sino una responsabilidad. El tiempo se nos escurrió entre los dedos, pero dejó un poso del que hemos recogido reflexiones y aprendizajes que no queríamos guardar solo para nosotras. Gracias por tu generosidad, Jorge.

Un poquito de bio sobre Jorge Camacho

Jorge es diseñador estratégico y prospectivista especializado en pensamiento de futuros. Combina su labor docente como director académico de la maestría en Diseño, Métodos y Exploraciones en Centro (Ciudad de México) con su trabajo como investigador afiliado en el Institute for the Future, organización con más de 55 años de historia con sede en Palo Alto, California. Es cofundador de Diagonal Estudio, despacho de investigación, diseño y futuros, y forma parte de la iniciativa Territorios Futuros, enfocada en pensamiento sistémico para el impacto social. Su trabajo se despliega en la intersección entre prospectiva estratégica, innovación y cambio social.

Prospectiva: un superpoder humano que se puede entrenar

¿Cómo explicarle a alguien que nunca ha escuchado hablar de esta disciplina qué es la prospectiva? Lancé esta pregunta como primer hilo de la conversación, y la respuesta de Jorge fue reveladora por su sencillez:



Cuando esta capacidad individual se formaliza y se aplica a organizaciones, se expande en tres dimensiones: 

  1. El horizonte temporal (de días a décadas)
  2. La escala de acción (de lo individual a lo sectorial o nacional) 
  3. El grado de cambio que se es capaz de anticipar y gestionar

La prospectiva tiene una orientación hacia la acción: imaginar posibilidades no como fin en sí mismo, sino al servicio de decisiones concretas en el presente. Y aquí entran en juego dos conceptos clave:
La intencionalidad, la voluntad de habitar futuros preferibles y la agencia, capacidad de intervenir activamente en su construcción

Una historia que empieza mucho antes de lo que creemos

Haciendo un repaso a los orígenes de la disciplina, la primera sorpresa fue cronológica. La prospectiva no nace en Silicon Valley en los años 90. Tiene raíces que se remontan a mediados del siglo XVIII.

Según relató Jorge, fue durante la primera Revolución Industrial cuando, en Europa, empezó a despertar lo que él denomina «la imaginación del futuro», situando ese arranque simbólico en 1771, con la que muchos consideran la primera novela futurista: El año 2440, del francés Louis-Sébastien Mercier.

Pero la formalización real de la disciplina llega en la posguerra, años 50 en adelante, cuando organizaciones y gobiernos empezaron a desarrollar técnicas explícitas para imaginar futuros alternativos, trabajar con escenarios y anticipar cambios estructurales. Desde entonces, la prospectiva ha vivido distintas «oleadas» de interés social, siendo la más reciente y la más vinculada al diseño estratégico la que llevamos experimentando en los últimos 10 o 15 años.

¿Por qué ahora? La pandemia actuó como detonante, pero Jorge apunta a algo más estructural: vivimos en un momento de policrisis, término que designa la acumulación simultánea de crisis interconectadas, donde la alta incertidumbre hace urgente la necesidad de anticipar. Con una paradoja interesante: ese mismo contexto de caos que dispara el interés también complica la labor prospectiva.

Reflexiones:

  • El interés actual por la prospectiva no es una moda pasajera: responde a una necesidad estructural generada por el incremento sostenido de la complejidad e incertidumbre global.
  • Conocer la historia de la disciplina ayuda a anclar su práctica en una tradición sólida y a evitar reinventar la rueda.

Administración, planificación estratégica y prospectiva: tres burbujas, tres lógicas

Una de las preguntas más prácticas de la conversación fue precisamente la que más confusión genera en el día a día de los equipos: ¿en qué se diferencia la prospectiva del diseño estratégico? Para responderla, Jorge recurrió a un diagrama que utiliza también en sus clases: tres burbujas en un espacio tridimensional definido por el horizonte temporal, el grado de participación y la magnitud de las decisiones.

Relación entre el futuro, la planificación y la administración (por Wendy Schultz)

Relación entre el futuro, la planificación y la administración (por Wendy Schultz)

La primera burbuja, la más pequeña, corresponde a la administración o gestión cortoplacista, operada por equipos reducidos, centrada en decisiones rutinarias.
La segunda burbuja, la planificación estratégica, amplía las tres dimensiones: horizontes anuales, participación de líderes de distintas áreas, decisiones de mayor calado (abrir o cerrar líneas de negocio, por ejemplo).
La tercera burbuja es la investigación de futuros: horizontes de 10 a 20 años, participación que puede involucrar a toda una industria o sector y decisiones de gran magnitud.

Aplicado al diseño, el esquema se traduce en diseño ejecucional (equivalente a la gestión), diseño estratégico (planificación) y diseño prospectivo o Design Futures (investigación de futuros). Este último combina las herramientas propias del diseño con la lógica y los métodos de la prospectiva.

Reflexiones:

  • El diseño estratégico y el diseño de futuros no son competidores: son capas complementarias. La prospectiva amplía el horizonte del diseño estratégico sin sustituirlo.
  • Identificar en qué burbuja opera habitualmente tu organización es el primer paso para saber qué capacidades prospectivas necesita desarrollar.

¿Cómo justificamos el valor de la prospectiva ante quienes gestionan presupuestos?

La respuesta de Jorge fue tanto honesta como estratégicamente inteligente: el indicador más importante no es un KPI prospectivo en sí mismo, sino una decisión organizacional diferente. Si tras el ejercicio de prospectiva la organización sigue haciendo exactamente lo que hacía antes, el ejercicio no tuvo éxito.



A colación, mencionó el trabajo del investigador alemán René Rohrbeck y su concepto de madurez prospectiva (foresight maturity). Un modelo de madurez para evaluar qué tan preparada está una empresa para responder al cambio externo disruptivo basado en datos de 107 entrevistas con miembros de consejos, estrategas corporativos, directores de innovación y profesionales de corporate foresight, con casos de estudio en multinacionales como Siemens, Volkswagen, General Electric, Philips y Deutsche Telekom.

Reflexiones:

  • No hace falta crear un sistema de medición ad hoc para la prospectiva: los indicadores que ya usa tu organización para medir el éxito (ventas, innovaciones lanzadas, posicionamiento) son válidos para evaluar el impacto prospectivo.
  • La madurez prospectiva es un concepto útil para vehicular conversaciones internas sobre inversión en foresight.

Proyectos reales: de Ikea a AT&T, pasando por Constellation Brands

Revisamos 3 proyectos reales para bajar la aplicabilidad de la prospectiva.

El primero fue un proyecto para Space 10, el laboratorio de innovación asociado a Ikea, con sede en Copenhague, centrado en seguridad cotidiana para mujeres en el contexto del hogar en México. La metodología combinó investigación etnográfica profunda (modelos mentales, necesidades y aspiraciones) con un proceso paralelo de Horizon Scanning (técnica de rastreo sistemático de señales de cambio en distintos ámbitos) para identificar oportunidades de diseño en la intersección entre tendencias futuras y necesidades actuales. El resultado: un abanico de conceptos que iban desde productos para el hogar hasta propuestas de innovación social centradas en el tejido vecinal.

El segundo fue con Constellation Brands México, filial local de la compañía estadounidense que distribuye marcas como Corona y Modelo en Estados Unidos. Aquí el encargo era desarrollar innovación anticipatoria para el mercado norteamericano: más centrada en análisis de tendencias y escenarios que en necesidades actuales, y con la particularidad de que los conceptos se materializaban directamente en experimentos de laboratorio gracias a la infraestructura de I+D de la compañía.

El tercero, en curso, es con AT&T México: un proyecto bautizado como 2034 que empezó en 2024 con el objetivo de imaginar cómo podría evolucionar la experiencia de cliente en la industria de la telefonía móvil en México. Lo que comenzó como exploración de escenarios a 10 años ha derivado en un proceso continuo de dos años que combina visión de futuro con análisis profundo del presente, y que está desarrollando la capacidad prospectiva interna de la organización de forma sostenida.

Reflexiones:

  • Los proyectos de prospectiva más efectivos combinan siempre dos sondas simultáneas: investigación del presente (etnografía, necesidades) e investigación del futuro (señales, tendencias, escenarios).
  • La prospectiva como acompañamiento sostenido, no como proyecto puntual, es lo que permite desarrollar madurez prospectiva real en una organización.

IA y prospectiva, ¿cómo conviven?

Jorge asumió una postura crítica pero pragmática. Los grandes modelos de lenguaje (LLMs), los que hay detrás de herramientas como ChatGPT o Claude, llevan años siendo especialmente útiles para tareas propias de la prospectiva: sistematizar señales, sintetizar tendencias, redactar escenarios o generar pronósticos. Pero hay un reto creciente: la IA puede producir en minutos lo que antes costaba semanas. Eso eleva el listón de lo que debe aportar el prospectivista humano.



El valor diferencial del trabajo humano en prospectiva se desplaza, entonces, hacia los momentos de inicio y cierre del proceso: la definición del problema con la organización, la interpretación de los escenarios en su contexto específico y la traducción de todo ello en decisiones y acciones concretas.

Sobre el futuro de la prospectiva, Jorge apunta a que, como ocurrió con el Design Thinking, el hype pasará y eso no será malo. Lo que quedará será la prospectiva como práctica normalizada, asumida como parte del funcionamiento estándar de cualquier organización con visión. Y junto a eso, una evolución necesaria: un diálogo más estrecho con las ciencias de la complejidad, el pensamiento sistémico y las teorías del caos.

Reflexiones:

  • La IA no reemplaza la prospectiva: libera tiempo para la parte que más valor tiene, que es la conversación con las organizaciones sobre qué hacer con los escenarios generados.
  • El futuro de la prospectiva no está en su popularización, sino en su normalización como práctica organizacional de base.

Y como cierre, Jorge nos regaló dos titulares que podríamos ver en los periódicos en 2035 que dan mucho que pensar:

El optimista: el mundo logra una reducción del 50% en emisiones de gases de efecto invernadero respecto a 2019, acercándose a los Acuerdos de París.

EL pesimista: pérdida del 50% de los empleos a nivel global por efecto de la inteligencia artificial, un tema que, en sus palabras, tiene que ver con una lucha de clases.

Una recomendación: el libro The Field Guide to Design Futures, editado por Giovanni Caruso y Silvio Lorusso, se puede descargar o comprar en físico en designfutures.guide. 

Gracias a Jorge Camacho por su tiempo y su capacidad para hacer aterrizar una disciplina compleja con ejemplos concretos, honestidad sobre sus límites y mucho rigor conceptual. Esta conversación es solo un primer capítulo: hay varios temas como prototipado de futuros, narrativa, ética de la prospectiva, entre otros, que merecen su propio espacio, sin duda. Te volveremos a buscar.

Si quieres profundizar en la conversación completa, puedes ver el vídeo íntegro aquí o, si te apetece charlar sobre el tema, estaremos encantadas de invitarte a un café.

"El futuro no es lo que viene. Es lo que decidimos hacer hoy con todo lo que sabemos."

Green UX

Maria, 13 de septiembre de 2021

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