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¿Quién diseña a quién? Reflexiones sobre UX, automatismos y el futuro del diseño

¿Quién diseña a quién? Reflexiones sobre UX, automatismos y el futuro del diseño

Joha Orellana
Joha Orellana, 19 de mayo de 2025
6 min. lectura
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designTendencias

Una reflexión sobre automatismos, interfaces digitales, el rol de lxs diseñadorxs y muchos memes.

El diseño, como propone Christopher Jones, tiene el efecto de iniciar un cambio en aquello que realiza el hombre. Este cambio puede ser beneficioso para grupos sociales mayoritarios o bien puede servir para reforzar un sistema desigual de clases, como sugiere el diseñador Dejan Sudjic.

Para Ezio Manzini, el diseño es una forma de pensar y actuar. En este sentido, la búsqueda por el pensamiento en diseño es la que me impulsa a reflexionar sobre el rol de lxs diseñadorxs, el contexto social en el que se desarrolla la disciplina y el impacto de la producción en los contextos culturales y sociales donde ejercemos diseño.

Abordaré esta reflexión desde el diseño de experiencia de usuario, disciplina que tiene origen en el campo de la Interacción Humano-Computador, en las décadas del ‘80-’90 a partir del surgimiento de las primeras interfaces digitales.

El diseño de experiencia de usuario se centra en facilitar el uso de productos o servicios teniendo en cuenta las necesidades de lxs usuarixs finales. Desde el origen hasta la actualidad, el diseño UX ha experimentado cambios, pasando de ser una campo de acción enfocado en resolver necesidades concretas de la vida cotidiana a posicionarse como una vertiente de la publicidad y el marketing. 

En la actualidad, quienes han trabajado o trabajan en el área de productos digitales, al menos dentro de corporaciones, big techs o startups, sabrán que detrás de cada decisión de diseño hay un objetivo de monetización y medición en términos de consumo. Lo que no convierte, no funciona. En este contexto, el espacio de incidencia y creatividad en la que lxs diseñadorxs podemos intervenir es cada vez más pequeño y los elementos que sobrevivan en pantalla serán aquellos que generen un beneficio económico. Cuando priman las decisiones comerciales por sobre las comunicativas, los recursos gráficos y visuales utilizados en las pantallas digitales se asemejan cada vez más entre sí. 

Cómo volver a tener fe en UX

En los últimos años, lxs diseñadorxs de interfaces convivimos cada vez más con el uso de algoritmos para obtener datos sobre las personas. A partir de estos datos, los algoritmos definen un patrón que predice acciones. 

Un ejemplo de esto son las recomendaciones que realiza Spotify después de haber escuchado determinado tipo de música. Junto con los algoritmos, el uso de test A/B permite conocer qué tipo de colores, tipografías o imágenes son más efectivas para retener más tiempo a las personas en las pantallas. Más de diez años atrás, Google ya utilizaba este tipo de tests para definir el tono que tendría la interfaz de Gmail, probando más de 40 tonos de azul hasta elegir finalmente aquel que tenía mayor cantidad de clics. 

Un meme del hermano malvado de Donald Norman. The Fountain Institute.

Esta información permite que quienes toman decisiones de negocios definan qué tipo de elementos deben permanecer en las pantallas, a pesar de que estos no siempre respondan a verdaderas necesidades de los usuarios ni tampoco a objetivos de diseño. Por ejemplo, un área cada vez más cercana al diseño de experiencia de usuario, como es el diseño de comportamientos (behavioral design), ha estudiado que el uso de botones de puntas redondeadas en páginas de comercio electrónico generan más ganancias que aquellos con las puntas cuadradas. De esta manera, las aplicaciones y sitios web se van pareciendo cada vez más entre sí. Como propone Ruben Pater esta “estética de la automatización ha evolucionado hacia una cultura visual más uniforme”.

El diseño nos diseña

Si quienes trabajamos en diseño somos usuarixs de plataformas de uso cotidiano masivo, como por ejemplo Instagram, Whatsapp, Facebook, Netflix, Google Maps o TikTok y si a su vez estas son parte de un grupo pequeño de grandes corporaciones, ¿de qué manera operarán esas experiencias visuales en la creación de otras interfaces digitales? Si estas plataformas operan como soportes tecnológicos que posibilitan la experimentación del “acontecimiento visual” (Mirzoeff, 2003), ¿de qué manera condicionan lo que es observado e interpretado por lxs usuarixs? 

El resultado de diseño se convierte en un espiral, en el cual la construcción del diseño se basa en lo que se percibe, mientras que, al mismo tiempo, dicha percepción está moldeada por lo que se diseña. Maza y Valdivieso dicen que existe en la actualidad un sujeto sin “otra identidad que la dada por el medio”. Si esto es así, ¿es posible pensar una identidad propia en el diseño teniendo en cuenta el impacto que ejercen los medios digitales en nuestra vida cotidiana?

La paradoja de ejercer diseño crítico

Estas preguntas surgen como disparadores para continuar profundizando en la tarea de pensar sobre los modos en que hacemos diseño y los retos que tiene nuestra disciplina en un mundo en constante cambio. Volver a plantear una mirada crítica en el diseño de interfaces digitales es fundamental para devolverle la identidad a esta disciplina y que pueda ejercer con conciencia la tarea de diseñar. Retomar el rol de sujetos iniciadores de cambio para darle un sentido a nuestra existencia. Cuestionarnos los discursos tecnológicos de rapidez y automatismos que pretenden que deseemos lo que nos es útil o que gestionemos nuestra vida cómo se gestiona el diseño. 

Como propone Arturo Escobar “los diseñadores tendrían que ir mucho más allá del objetivo de satisfacer las necesidades de los usuarios para articular, de formas novedosas, las preocupaciones y deseos de una colectividad”. Y esto lo podremos lograr si recuperamos la potencia de mirar sin reducir “la contemplación a una pura pasividad inerte” como escribe el argentino Martin Kohan.

En un mundo donde la automatización y las decisiones comerciales dominan el diseño digital, es crucial que los diseñadores recuperemos nuestra capacidad crítica para crear experiencias verdaderamente significativas. En Interactius, entendemos el impacto profundo que las interfaces bien pensadas pueden tener, no solo en los usuarios, sino también en las dinámicas sociales y culturales. Si buscas rediseñar la experiencia de tus usuarios de manera consciente, alineada con sus necesidades reales y no solo con objetivos comerciales, estamos aquí para ayudarte. Contáctanos y juntos haremos que tu diseño tenga un impacto duradero y auténtico.

¿Tu organización necesita un Design System?

Diana, 19 de diciembre de 2022

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